martes 3 de noviembre de 2009

Nota Al pie. Por Atilio.

Hace un tiempo quise escribir una nota en la que comparaba x-files con House MD y quedó sólo en una anotación. Cuando volví a lo anotado, ya me resultaba indescifrable. Sin embargo, recientemente Gladyc, siempre preocupada por la función de la crítica y el futuro de las ballenas, me acercó un texto sobre crítica de cine en el que, al pasar, se realizaba el siguiente comentario: “Sigo considerando cierto episodio de Los expedientes X –acerca del descubrimiento de cadáveres alienígenas en un laboratorio experimental abandonado- como la más grande e interesante contribución de la cultura popular a la reflexión artística e intelectual sobre el Holocausto” (1)
Lejos de llegar a dilucidar lo que quise anotar en aquel viejo palimpsesto sobre x-files y House MD, se me presentó (atosigado por los incansables latigazos de Gladyc) una duda visceral: ¿En qué carajo estaba pensando cuando leí El Técnico de Sonido de Marcel Beyer que no se me pasó por la cabeza x-files? Lejos de carcomerme los sesos con esta pregunta, seguí inquiriéndome: ¿Qué carajo tienen que ver x-files con House MD? Y, cual Bernhard Schlink, no pude parar de hacerme preguntas: ¿Y qué carajo pasa con Lost, por ejemplo? ¿Y con Twin Peaks? ¿Qué incidencia tienen en nuestra vida las suposiciones que estas series presentan? ¿Qué carajo me importa a mí todo esto? ¿En qué me involucra? ¿Qué extraña obsesión tengo con la palabra “carajo”? ¿Por qué carajo me hago todas estas preguntas cuando debería estar estudiando para rendir los interminables parciales del interminable segundo cuatrimestre? ¿Por qué justo cuando quiero escribir esto deja de andar la tecla “i” de mi teclado que ya se retobaba al querer tipear la “e”? ¿Qué tene que ver esto últmo con conspraciones gubernamentales tales, con extraterrestres y con expermentos hitlerianos?
La mayoría de estas preguntas no pueden ser resueltas por mi escaso entendimiento. Sin embargo, voy a hacer un esfuerzo, no voy a dejar de ntentarlo porque lo mprtante es ntentar y lo últmo que se perde es la esperanza del jarrón de Pandora y zaraza. Ahí va: En x-files, el horror tiene una dimensión universal. La humanidad toda es víctima de sangrientos experimentos secretos llevados a cabo por gobiernos norteamericanos secretos y extraterrestres hitlerianos secretos. Conspiraciones burocráticas kafkianas embarazan gente con genes extraterrestres, insertan líquidos putrefactos en prisioneros de guerra pa ver qué pasa y salvarse a sí mismos del inminente fin del mundo que, como bien saben los mayas y la Agus, acaecerá en 2012. Twin Peaks, en cambio, es una trascendente visión del bien y el mal radicales, arraigados en la naturaleza que circunda con la civilización, como en la columna de Manuel Vicent “Conciencia” del 29/11/1992 (2), en la que, puesto que “la humanidad es una gravísima enfermedad del planeta”, es necesario un “virus heroico” que se enfrente “él solo contra toda la raza humana”.
(me cansé, esto de que este teclado no me acepta la “i” y se pone difícil con la “e” me tiene harto. No quiero escribir más pero ahí viene Gladyc y me aplica su severa disciplina a cintazo liso y llano y no me queda otra que escribir. Sigue así) En Lost, en cambio, los hechos que ocurren se circunscriben a un lugar determinado (isla) y fundamentalmente a un número determinado de personas (los protagonistas que van sobreviviendo a las sucesivas matanzas pertrechadas por los sangrientos guionistas en vistas a la captura cívica de la audiencia). El interés de Lost es más del orden de lo narrativo. En House MD, finalmente, la paranoia es de un orden muy distinto a la de x-files. Nos contagiamos las enfermedades de los casos de House y sabemos que los médicos son todos unos giles que diagnostican cualquier cosa y sólo un médico es capaz de diagnosticarte heroicamente la posta y curarte, pero ese médico es ficcional. No hay salida posible.
A la final, Gladyc tiene razón: la realidad es una ilusión, como la letra “i” de mi teclado.
(y así termino esta nota al pie, escrita en su totalidad a punta de pistola, cagado hasta las patas y con la certeza de estar hablando huevadas)

Nota de la ed.: Para mayor inteligibilidad (sobretodo de la palabra “inteligibilidad”) repusimos las letras “i” del texto (y en ocasiones la letra “e”) mediante el sistema de “Ctrl.+C” y “Ctrl.+V” (Copiar y Pegar, respectivamente). Por otro lado, es menester aclarar que las denuncias esgrimidas por el autor son absolutamente falsas ya que carecen de pruebas. Je!

Notas:
(1)Martin, Adrian. “El crítico ofendido. La crítica de cine como comentario social” en Senses of Cinema 2000. (trad.de Diego Brodersen en EA 114)
(2) Publicada en Vicent, M. (1993) A favor del placer. Cuaderno de bitácora para náufragos de hoy. pp. 11-12.

PIRÁMIDE INVERTIDA. Por Gladyc.

0
Al último Festifreak le vi dos películas. Una, un documental llano sobre una banda de punk queer con un subtítulo de mierda. Otra, un capítulo de un programa de televisión de Canal 7.

1
Un capítulo del ciclo “200 años” o del ciclo “teleteatro” (no sé, porque los programadores de Canal 7 son unos pelotudos) de Canal 7 se llamó “¿Cuántos años vas a tener?” y fue dirigido por Federico León (teatro) y Martín Rejtman (cine).

2
Recientemente se estrenó en el Bafisi y en el Festifreak este capítulo del programa de Canal 7 con el nombre de Entrenamiento elemental para actores.

3
Este Rejtman (with León) es un hijo de puta. Te muestra esas clases de teatro desde dentro, te muestra la didáctica de nuestros días, en la que el profesor tiende siempre a enseñarte no actuación, no lengua y literatura, no didáctica de la lengua y la literatura, sino a vivir.

4
Y vivir y actuar es lo mismo. La literatura y la vida son lo mismo, como muestra Rejtman en sus cuentos. O eso parece, porque la literatura (de Rejtman) se hace que es lo mismo que la vida. Pero para mí que no.

5
Y el chiste es ese.

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El problema de la didáctica es complejo y promiscuo y plagado de anatemas, ofrendas a los dioses ctónicos y guiones conjeturales. “Entrenamiento….” explora la relación de un maestro de actuación y el grupo de alumnos conformado por pibes de 9 a 11 años, por un lado, y los padres de los chicos, por otro, hinchapelotas por naturaleza, como todo padre.

7
Los chicos son como los animales. Si no me creen, presten atención a las viejas que les hablan a los chicos como lo hacen a un perrito. A mí de chico me decían “¡Camine pa Cucha!. Claro, Cucha le dicen a la localidad de Cucha-Cucha del Partido de Chacabuco de donde soy oriundo. “¿Dónde está el nene?” “Acá tá” Acastá. Pavlov quería a su perro como a un hijo.

8
Pero la didáctica es otro tema. Somos enanos adultos los chicos y somos animales. Y, efectivamente, somos animales, aunque Joaquín me diga que no.

9
Fabián Arenillas es el maestro protagonista de “Entrenamiento…”. Trabajó también en Encarnación y en Los guantes Mágicos y en tele en los Pells y en Ciega a citas. Gran actor.

10
Rejtman es (aún en televisión, aún con actores de teatro) cine puro, como sus cuentos son literatura pura aunque se les ha intentado adjudicar siempre cierta transparencia respecto al cine (“el nuevo cine argentino primero fue un libro: este”) y respecto a la realidad (“una deriva por el mundo de los 90, la década que no nos deja de hablar”, dicen por ahí, la misma década que Bety Sarlo en un claro exceso heurístico ha intentado explicar (interpretar)). Las películas ( y la literatura) de Rejtman siguen sin dejarse definir del todo, (re)crean un universo, un mundo propio. Es, como corresponde, puro artificio (a algunos se nos antoja humorístico).

miércoles 16 de septiembre de 2009

Editorial


Este blog intentó alguna vez parodiar el denominado conchudismo académico. Intentó alguna vez exorcizar fantasmas hermenéuticos. Intentó alguna vez hacer catarsis con los traumas más didácticos, juveniles y de la vejez. Este blog intentó alguna vez combinar el afán conchudista-académico con la coloquialidad más exacerbante. Este blog intentó alguna vez ser una autobiografía, un libro de quejas, un libro de viajes, un sendero, un par de alpargatas descoloridas.
Este blog llegó a ser odiado aunque nunca suficientemente repudiado, reputiado, denostado, escupido en la geta.
Quien les habla es un blog con cara de orto, un blog malcogido, frígido, impotente, precoz, deforme, hipoculturado.
Este blog pretende ser algún día monumento, foto carnet, hecho político, desgracia fundante, palabra-cosa, o cosa a secas. Este blog pretende ser un chongo áulico.
Este blog no diferencia “a ver” de “haber”. Este blog tiene un mito de origen que, por estar narrado en otro blog, no deja de ser origen ni deja de ser mito, narración.
Este blog disfruta del conato. Este blog, hedonista, sabe experimentar placer con un buen acusativo de relación. Este blog no diferencia las personas gramaticales.
Este blog se desnuda en la oscuridad, avergonzado por su celulitis. Este blog muestra los genitales ostensiblemente, los airea con el Bóreas y el Céfiro.
Este blog piensa dando vueltas alrededor de la mesa y hace el amor con la cabeza en la almohada.
Este blog no cree en subordinantes causales.
Este blog es puto y cabrón.
Este blog no alitera, no irradia, no transcultura.
Este blog es sintáctico, sin dejar de ser semántico.
Este blog es una anáfora con patas.
Este blog murió en un accidente de tránsito.

Atte.
Este Blog.

Poné Xica


Terminó Xica da Silva. Esa novela me tenía cansado. Tanto “sus mercedes”, “su merced” y todo eso que se decían; en vez de “te amo”, “esta merced ama a su merced” o “¿Qué dicen sus mercedes? ¿Cómo andan sus mercedes?” Y mezclaban cosas históricas con anacronismos y travestis y putos antiputos. Y la primer negra en hacer no sé qué cosa. Y el postmodernismo berreta. Las superproducciones televisivas brasileñas son como las argentinas. Se gastan toda la plata en los primeros capítulos filmados completamente en escenarios naturales y después nos quedamos en tres paredes de cartón pintado con plano-contraplano perpetuo y “cara de corte comercial”, “cara de fin de capítulo” y “cara de fin de capítulo del viernes que tenés que esperar hasta el lunes para ver qué pasa”. Y entre cara de esto y cara de lo otro, no pasa más nada hasta que termina la novela con el final ya cantado desde el primer capítulo. A veces la estiran mejor. En los Pells, tenían algunos sketchs cómicos respetables con la genia Busnelli y algunos dúos tipo Peisesteros y Euélpides versión queer de a ratos graciosos. Y hacían algunos planos secuencia que estaban lindos. Y cuando se cansaron la terminaron con el final más obvio y pedorro del mundo, como le pareció a mi padre, que se mira todas las novelas y llora en todos los finales. “Final pedorro”, dijo mi padre. Y yo le creo, porque aunque nunca coincida con él en nada, al final siempre tiene razón él, que medita mientras siembra alcauciles en surcos.

lunes 7 de septiembre de 2009

Mi madre es Kathleen Turner. Por Gladyc.


La primera vez que vi Serial Mom (Mi madre es una asesina serial, o Los asesinatos de mamá o Las locuras de mamá o Ten cuidado con mamá) supe que Kathleen Turner era mi madre. La escena inicial en la que la familia desayuna y hay una mosca dando vueltas y la Turner se desespera, agazapada, paleta aplastamoscas en mano, con la concentración de un gato frente a un gorrión que, si no pasa del sigilo a la velocidad de una, se escapa a la mierda, es muy mi madre. Ojos extraviados. Primeros planos de la mosca que se posa en todos lados. Primeros planos de la Turner. Como un duelo. Hasta que la aplasta sobre un waffle y aflora sangre.
Esta escena es un constante dejà vu en mi casa. Si estás en mi casa y ves una mosca, salí corriendo, porque de cualquier rincón oscuro pude aparecer así de una mi madre y estamparte la paleta aplastamoscas en la geta para liquidar a una pobre criatura voladora que no tiene la culpa. Eso pasa siempre. Y la cara de loca desquiciada de mi madre a la hora de despanzurrar bichos voladores es famosa en el barrio. De esa cara pasa como si nada a otra de sus caras (no menos famosas), como la cara de relajada, de cansada, la cara de “recién me levanto de la siesta”, la de “qué hago de comer”, o la célebre cara de “te estoy tomando el pelo, me río de tus orejas, de tu peinado, de tu panza, de tu culo, etc”. De todas maneras, la cara de “recién me levanto de la siesta” es la que, por lejos, inspira más respeto.
En mi último cumpleaños, creo que un lunes, en algún momento mi padre comentó que los vecinos dormían para que bajásemos la música y las risas. Mi madre se sacó y empezó a cantar a los gritos “Me chupan un huevo los vecinos, me chupan un huevo” (ella en realidad no decía “huevo” sino “guevo”, que tiene más gracia). Eso me hizo acordar a las jodas telefónicas de Kathleen Turner a sus vecinos en Serial Mom que, en algún momento había que decirlo, es una película de John Waters de 1994. Mi madre, a diferencia de la Turner, no es una asesina serial. Aunque es sólo cuestión de tiempo.
Volvamos a la película. Hay una especie de ideal de familia a la vez que ideal comunitario en Serial Mom. Kathleen Turner asesina, por ejemplo, a la vieja que devuelve los videos sin rebobinar en el videoclub que atiende su hijo, al profesor de su hijo que se mete donde no le corresponde, a la vecina que no recicla la basura, al pretendiente de su hija que le pide que adelgace para salir con ella, etc. Waters, que en apariencia hace películas pelotudas, cuida mucho este tipo de detalles. En su última película, A dirty shame (Adictos al sexo), hay una especie de secta con distintas perversiones sexuales, sin embargo, todas ellas constituyen algún tipo de sexo seguro. En Serial Mom también se cuidan estos detalles, y los asesinados merecen morir por su desconsideración, su falta de respeto, su abuso de autoridad, su maltrato, etc. Todos males cotidianos y así también los asesinatos son realizados de manera cotidiana, como si nada, y con instrumentos cotidianos. Por ejemplo, a la vieja del videoclub la mata dándole en la cabeza con una pierna de lechón o algo así sacada recién del horno.
Pasa como en esta crítica en la que, para hablar bien de mi madre que es una genia, digo que podría ser una asesina serial. O como cuando a mi hermana le digo: “Estás gorda. Tu jean está aterrorizado”, ella entiende que le estoy diciendo: “Te quiero”. Lo mismo ocurre con la presentación de la familia de la Kathleen Turner.
Por otro lado, una inscipción en los títulos iniciales de la película indica esto: “this film is a true story. The screenplay is based on court testimony, sworn declaration and hundreds of interviews conducted by the film-makers. Some of the innocent characters names have been changed in the interest of a larger truth (…)” Es plausible pensar que este ideal de familia (mal explicado aquí) es la “larger truth” a la que se refiere Waters (con el pseudónimo de film-makers). De todas formas, es interesante el uso del “basada en hechos reales”. Desconozco el caso particular y cuánto hay de cierto en lo que cuenta la película, pero lo cierto es que exhibe un típico artificio camp, ya que el personaje está exageradísimo hasta la médula, es todo muy grotesquísimo, los asesinatos, el juicio (y sus argumentos estúpidos improvisados), etc. La forma en que se defiende es muy crazy, alocada. No parece haber nada verosímil en esta película. Ni en pedo parece estar basada en hechos reales. Odio las cosas basadas en hechos reales, por otro lado. Parecería que en esos casos lo único que importa es la supuesta transparencia. Quienes cuentan historias basadas en hechos reales generalmente se olvidan de contar una historia confiados en que con el hecho real ya está. Desconocen que la realidad no existe, que la inventamos y que el cine cuenta con la libertad de “crear” otra realidad que nos haga pensar en esta “realidad” que consideramos “real” aunque no es más “real” que la “realidad” del cine. Me fui al carajo. Sorry, diría mi madre. Tenemos, por ejemplo, esa verga de Televisión por la Identidad, ganadora de un Emmy y de áureos martines fierros. Vi un solo capítulo y me pareció una verga (en el mal sentido de verga, como “una cagada”; no en el buen sentido de verga, como “verga”). El malo se reviste con todos los males que puede tener una persona, se construye con los atributos de malo de telenovela mexicana y su casa es oscura. La familia biológica del pibe, en cambio, tiene todo lo bueno que se supone en una familia argentina, apelando al estúpido costumbrismo de la televisión que me tiene las bolas llenas. Y el encuentro con esta familia se constituye en una fiesta colorida. Y yo me quejo. Y la gente me dice constantemente: “pero el tipo es así, malo, es todo real”. “No me importa”, contesto siempre sin respiro, “como historia es una verga (una cagada, no una verga), mal contada, estúpida, con trazo gruesísimo, superficial. No le hace justicia a la profundidad del tema. Sorry, otra vez.
En Serial Mom, la inscripción de “basada en hechos reales” cumple otra función, en vistas a la “larger truth”, una verdad más verdad que la verdad de la realidad que no siempre es verdad.
Para terminar, hay que destacar otra constante en el cine de Waters, algo así como una pedorrísima hipótesis propia, lo que proponemos denominar “explotation de las actrices principales”. Basta con pensar en aquellas primeras películas protagonizadas por Divine (me refiero a Pink Flamingos y Female Trouble, que conforman la afamada trilogía trash junto con Desperates Living), en las que hace petear y comer caquita de perrito a su estrella (How match is that doggy in the window?). O en Cecil B. Demented, en la que le prende fuego el pelo a la mujer de Antonio Banderas y la hace tirarse de un techo. O en A Diry Shame, en la que la protagonista, en pleno baile de la botella, termina con la botella incrustada en un orificio corporal. En Serial Mom, por ejemplo, para distraer a un testigo de un asesinado durante su testimonio, Kathleen Turner abre y cierra las piernas compulsivamente con gesto ocseno. Pisa gente con el auto y dice muchas puteadas haciéndose la boluda. Muchas veces vemos grandes actores y actrices desaprovechados completamente. Waters, en cambio, exprime a sus actrices al máximo, y no sólo apreciamos a un personaje bien construido y actuado, sino también a una actriz “seria”, conocida, etc. haciendo guarradas, haciendo pavadas. Doble identidad: el personaje por ser personaje no deja de ser el actor encarnando a un personaje, el actor ridiculizado, como en Mars Attack! Doble juego.
A modo de conclusión, podríamos decir que el film de Waters que parece ser el más pelotudo de todos, en realidad no es menos complejo que el resto de su filmografía, pelotuda en primera instancia, pero muy elaborada, constituyendo efectivamente un complejo y certero proyecto creador. Podríamos decir eso, repito. Pero no lo vamos a hacer, porque no se nos canta la estructura del sentir. Como tampoco se nos canta mantener el singular o el plural de la primera persona, o acatar las represivas leyes gramaticales.

La Comunicación de los enseñantes. Una comedia letrada.

ACTO PRIMERO
(en alguna oficina del quinto piso)

LITTLE ANGELA (entrando): Hola, decime un ejemplo con “a”.

CAÑÓN (entrando): Hola, mi nombre es V. Me venden un Push-up, please?

LA GOLD (con el cetro dorado en la mano, a modo de falo): Te recomiendo que mires Pulp Fiction primero, y después te comprás el push-up. (A Little Angela) Querida hermana, he preparado un exquisito power-point con ejemplos con “a”, pero antes mostrame esas divertidas fotos de empleados de supermercados que me subyugan de la risa.

MOTOQUERA (con un manuscrito medieval en cada mano y un incunable en la boca): Tengo moto, brum, brrrrum, brrrrrummmm.

LA GOLD (sobresaltada): Callen a esta loca, avísenle que deje de hacer que acelera con la mano porque dejó la moto en la vereda.

LITTLE ANGELA (con una sonrisa como quien acaba de ser atendida sexualmente): ¡Qué interesante! ¿LA amordazamos o LE amordazamos?

CAÑÓN: Acá está (se saca el push-up), amordazala con esto.

LA GOLD: Dame, vos tenémela. ¡Uy! ¡Qué lindo tatuaje! Listo, la callamos.

CAÑÓN: Gracias, ¿cuánto le debo?

LA GOLD: Nada, invitación de la casa.

(entra un muchacho a los gritos)
MUCHACHO: ¡Acusativo de relación! ¡Acusativo de relación! ¡Quid es siempre acusativo de relación, como el tí griego!

CAÑÓN: ¡Uy! ¡Qué horror! ¡Y yo sin push-up! ¡Se me deforma el tatuaje!

LITTLE ANGELA: Cuando decís “sin push-up”, “sin” significa “carente de”, ¡¿No es genial?! (Sonríe abarcativamente).

CAÑÓN: Bueno, muchas gracias por el push-up. Hasta luego (se retira con los senos cual péndulo).

(Ríen todos mostrando complicidad, excepto Motoquera que está amordazada con el corpiño con push-up)

LA GOLD: ¡Ay! ¡Qué plato! ¡Qué ilusión teleológica!

LITTLE ANGELA (con sonrisa inalterable): Siempre es bueno llevar un push-up… ¿Quieren porro?

***FIN del ACTO PRIMERO***

ACTO SEGUNDO
(en algún aula del entrepiso)

LA GOLD: Con orgullo desmedido inauguro esta jornada, congreso, coloquio o evento deportivo, ya sea de hispánicas, clásicas, filosofales, o didactosas. (se levanta la capelina a modo de saludo y se retira al trote).

PEPE BOMBÍN (hurtando conjeturas guionadas a dos manos): El guión conjetural. Ser guión. Ser conjetural. No ser cerrado. Ser abierto. Cómo enfrentarse a la posible intervención creativa. Cómo resolver problemas. Las empresas que usan mi invento. Habría que ganar plata. Noventa mil pesos. Escenas. ¿Qué importancia tiene la escritura? ¿no? En la escuela. Como docentes. La culpa es del alumno. Guión conjetural. Titularidad a los veinte años. Yo. Acá. Ganar plata. Yo. Yo. Es Conjetural. Es Guión. ¡Es Guión Conjetural!

GEMINADA DOCTORA (pide la palabra pero se distrae riéndose porque hay un perro en el aula).

GEMINADA LICENCIADA: ¡Qué divino perro! (A Geminada Doctora) Autoregistralo.

GEMINADA DOCTORA (a Geminada Licenciada) Autoregistralo vos, licenciada, yo estoy para otras cosas. (Carraspea y se dirige a los alumnos): Nosotras. Se propone acá. Recuerden ¿hmm? Una apelación a la primera experiencia de lectura de la caperuza roja. Cuando eran chicos. Literatura infantil. Primera lectura. Hacer memoria ¿no? Experiencia de lectura. El recuerdo ¿no? Una escritura, digamos. Digamos, una narración ¿Entendido? Quince minutos ¿Está bien? Experiencia de lectura. Memoria. Lectura infantil. ¡Infantil!

GEMINADA LICENCIADA (en voz baja a Geminada Doctora): ¡pero qué divino perro! ¡Qué divertido! ¡Cómo prever un perro al guionar la clase! ¡Mirá! Se rasca. ¡Mirá, mirá! Ahora bosteza. ¡Qué lindo! Sacame una foto.

GEMINADA DOCTORA (en voz baja a Geminada Licenciada): Tengo que ir al baño, ¿me acompañás? (Se toman de la mano y salen juntas dando brincos enamorados).

CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA (entra de repente con aires de conchuda. A Pepe Bombín): Te cambio un registro de clase por una guionada conjeturalizada.

PEPE BOMBÍN (con cara de pocos amigos): Intercambio de guión por plata. ¡Plata! ¡Plata! ¡Dinero! ¡Cash! ¡Efectivo! ¡Mosca! ¡Guita! ¡Bishusha! ¡Money! ¡Guión conjetural!

CUESTA ARRIVA (escondida tras un pupitre, se asoma de pronto): ¡Eanglenton! (Se vuelve a esconder).

CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA: Quiero mi lugar central, no periférico, no fronterizo, no provinciano, no suburbano en la República Mundial de los Registros de Clase ¿Ok?

PEPE BOMBÍN: ¡Plata! ¡Grrrrgr!

CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA (mira anonadada por arriba de sus gafas. Con voz pausada): Me asusto y me voy, pero no sin antes decir (levanta la voz, enojada y nasal) “¡¡Bourdieu!!”

UNA HELLENA (leyendo Austerlitz): ¿Puedo escribir mi guión conjetural en inglés?

LA GOLD (se asoma de repente por la puerta): Con orgullo desmedido inauguro esta jornada, congreso, coloquio o evento deportivo, ya sea de hispánicas, clásicas, filosofales, o didactosas. (se levanta la capelina a modo de saludo, sin darse cuenta de que el evento ya estaba inaugurado, y vuelve a desaparecer).

(Todos se ríen y las Geminadas se apresuran a autoregistrar lo ocurrido al tiempo que le tiran un hueso pelado al perro del entrepiso y se sacan fotos para el facebook)

***FIN del ACTO SEGUNDO***

TERCER ACTO
(en algún pasillo del subsuelo)

GEMINADA LICENCIADA: Si te vas a los diez minutos de comenzada la clase, no firmes la asistencia.

EL PELOTUDO: Podría haberme ido hace veinte minutos, cuando ya había pasado media hora del momento en que debería haber empezado la clase.

GEMINADA LICENCIADA: Guión Conjetural ¿eh? Consigna de Escritura ¿Ajá?

GEMINADA DOCTORA: ¡Ah! Y Autoregistro por uno mismo al tiempo que uno se registra a sigo mismo ¿entendido?

EL PELOTUDO: No sé de qué hablan. No pueden cambiar el horario de cursada cuando se les ocurre ni llegar cuando ustedes quieran. Además, yo estaba hablando con Geminada Licenciada. Vos, Geminada Doctora, no te entrometas.

GEMINADA DOCTORA: Yo, usted. Doctora más que licenciada. ¿de acuerdo? El alumno tiene la culpa ¿entendido? ¡Consigna de Escritura! ¡eh!

EL PELOTUDO: No voy a hacer la consigna de escritura. ¿A ustedes les avisaron que estamos en la Universidad?

GEMINADA DOCTORA: Yo, doctora ¿ajá? Digamos.

EL PELOTUDO: Además siempre la misma consigna, relatar la primera experiencia de lectura. No tengo primera experiencia de lectura. No leía antes de entrar en la Universidad y ahora tampoco leo mucho. ¿Qué cosa extraña tienen con eso? ¿Por qué no dan clases en vez de tomarnos el pelo todo el tiempo?

GEMINADA DOCTORA: Nosotras, consigna de escritura. Vos, alumno, no doctor. Yo, doctora. ¿entendido?

GEMINADA LICENCIADA: Y yo soy licenciada. Y licenciada es más que no licenciado, es más que alumno raso.

GEMINADA DOCTORA: ¡eh! Doctora más que licenciada. Licenciada más que alumno ¡eh! ¡eh! ¡eh! ¡Raso! ¡Guión Conjetural!

CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA (sale de un aula): Estoy completa y absolutamente no sólo de acuerdo sino también en concordancia completa e incluso absolutamente con las geminadas aquí presente (mira por sobre sus gafas de conchuda). En mi República Mundial de los conceptos abstractos inconducentes y conducidos, el que se va antes, no puede firmar la asistencia.

EL PELOTUDO: Si no tomaran asistencia, no le iría nadie a sus clases. La asistencia las exime de dar clases, de saber de lo que hablan, de trabajar.

GEMINADA DOCTORA: ¡Consigna de escritura! ¿Está claro?

CUESTA ARRIVA (se asoma por la ventana): ¡Eannnglentonnn! (vuelve a desaparecer).

CAÑÓN (se asoma desde atrás de sus senos): Push-up.

MUCHACHO (aparece conjugando verbos intransigentes): ¡Acusativo de relación! ¡Qué risa!

LITTLE ANGELA (aparece a las carcajadas dando brincos y entonando una canción de Arjona):
¿Hubiera o hubiese? ¿Hubiera o hubiese? ¿Eh? Diganme. ¡¿Hubiera o hubiese?! ¡¡¡¿Hubiera o hubiese?!!!

PEPE BOMBÍN (aparece comiéndose un sánguche): Es conjetural. Es guión ¡Es Guión Conjetural!

GEMINADA LICENCIADA: ¡Eso! ¡Guión Conjetural!

GEMINADA DOCTORA: ¡Sí! Yo doctora ¡¡Guión Conjetural!!

CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA: ¡¡Bourdieu!!

UNA HELLENA (tarareando un hexámetro homérico): Yo leo a Bourdieu en inglés. Yo.

EL PELOTUDO: Están todos locos. ¡¿Qué les pasa?!

LA GOLD (llega en carruaje dorado tirado por cuatro ayudantes diplomados, con túnica roja y capelita ajustada): Con orgullo desmedido inauguro esta jornada, congreso, coloquio o evento deportivo, ya sea de hispánicas, clásicas, filosofales, o didactosas. (se levanta la capelina a modo de saludo y se pone a acariciar columnas)

(Todos ríen y comienzan quitarse las ropas, excepto Cañón que ya estaba en tetas.)
CONCHUDA TEÓRICO-CRÍTICO-METODOLÓGICA (se retira horrorizada pegando gritos): ¡¡Bourdieu!! ¡¡Bourdieu!!

EL PELOTUDO (para sí mismo): Ya fue. Me prendo a la joda (se desatornilla el cinturón de castidad).

(Comienzan a tocarse y salivarse entre todos y a hacer el amor alocadamente)
LA GOLD (excitada): ¡Pulp Fiction!

GEMINADA DOCTORA (de la mano con geminada Licenciada): ¡Eh! Digamos. ¿Entendido?

MUCHACHO (manoseando a cuatro manos): ¡Guau! ¡Ciclópeo!

LA GOLD (trepando al palo enjabonado): ¡Oh sí! ¡Qué ilusión teleológica!

***¿FINAL? de la COMEDIA LETRADA***

sábado 22 de agosto de 2009

Cromañón.

“194 muertos y ningún preso” titularon algunos medios, cuyos periodistas concluyeron “no hay justicia”, confundiendo efectivamente justicia con venganza. Parece que a cierto número de muertos, debe haber un cierto número de presos para expiar el dolor.
Recuerdo que en Chacabuco (como creo que en todos lados), cuando pasó lo de Cromañón, cerraron todos los boliches porque no cumplían con las normas de seguridad. Sin embargo esos boliches estaban habilitados y las leyes no habían cambiado. Con las mismas leyes de seguridad primero te habilitan y después te clausuran. Te cobran sus buenos mangos para la habilitación, todo legal. Después te clausuran, quizá la misma gente que te habilitó. Es una estafa, no te devuelven la plata de la habilitación. Es injusticia, no tienen responsabilidad quines están a cargo de la seguridad, quienes te firman el papelito de la habilitación. Nos manejamos así, con papelitos. Y eso sale plata.
Yo de una banda de música, espero música, no quiero que me cuide Charly García. De la gente que se encarga de la seguridad espero seguridad, ministros, secretarios, los que firman el papelito, cargos varios. Quienes cobran su sueldo por velar por la seguridad te habilitan y te clausuran con el local en las mismas condiciones y las mismas leyes.
Nos horrorizamos con especial dramatismo porque Callejeros sigue tocando. Son músicos, hacen eso, viven de eso, son eso. Miramos con serenidad el discurso del candidato a senador o a algo, Ibarra ¡Pobrecito! ¿Qué culpa tiene?
Los padres de los muertos en Cromañón no son los muertos en Cromañón, como las madres de los desaparecidos no son los desaparecidos. El dolor es sólo eso, dolor, no legitima nada. Si tenemos una aptitud abierta ante la vida, aprendemos hasta del dolor más nimio, la ruptura de una pareja, el aplazo en un examen. Si somos necios, no aprendemos nunca nada, nos pase lo que nos pase.
Y no aprendimos nada, nos morimos de vuelta en cualquier momento. Estudiamos en una facultad sin matafuegos, sin salidas de emergencia, con cables pelados en todos lados, ascensores dignos de películas de terror, que se te abren en cualquier lado, superpoblada hasta las bolas. Por decir algo.
¿Cuántos padres respetan a sus hijos, entienden a sus hijos, hablan con sus hijos? Los chicos muertos no son sus padres. Estamos cansados de escuchar esa voz adulta que dice que los adolescentes están en cualquiera. Esa voz adulta que ahora pide por hijos muertos. De estar vivos los pibes, los padres se molestarían. Los hijos muertos, fanáticos de la banda, de una cultura (o sub, como quieran), del rock, la música, en búsqueda desesperada de una identidad en un mundo sin esperanzas, de una voz que diga (o que haga sentir) otra cosa que lo que repiten hasta el hartazgo las viejas malcogidas, qué tienen que ver con padres que piden la cabeza de la banda, con Jorge Rial. Los padres no pueden hablar (pedir) en nombre de sus hijos, quienes seguramente pensaban (y vivían) distinto que ellos.
Una comunidad que se relaciona con rituales de camaradería, eso son los fanáticos del rock. No hay nada más peligroso que un recital de Luis Miguel y sus fanáticas histéricas. Los recitales de rock, en cambio, son ejemplo de confraternidad. En sus pogos asfixiantes he visto a roperos que meten miedo hacer lugar para ayudar a levantarse al que se cae.
Salgamos un rato del auto de vidrios polarizados de Moria Casán.
Hoy voy a escuchar un disco de Callejeros, y ese es mi homenaje a esos chicos que deberían ser héroes si nosotros fuésemos una sociedad que aprende de sus errores.