“Una calentura de la puta madre y la madre que lo parió y la abuela que parió a la madre. ¡Qué hijos de una camionada de putas con consolador en el culo!”. Este tipo de emisión es de lo más común a la salida de los parciales de lingüística. Me pregunto si es un acto de habla indirecto. O en todo caso: ¿Qué tipo de implicaturas se producen? ¿Qué proceso inferencial se lleva a cabo? ¿Qué supuestos cognitivos se te activan en el bocho?
Para dilucidarlo, debemos aclara primero el contexto. Veamos:
Estás tres-cuatro clases haciendo ejercicios de manual previamente resueltos en los manuales, y acto de emisión y acto locucionario y fónico/fático y el rético y Searle y Austin y acto proposicional y acto ilocucionario y acto perlocucionario que Searle no lo tiene en cuenta ¡Searle no tiene en cuenta el acto perlocucionario! Y ejemplos de manual de gente que explica a Austin y a Searle con los mismos ejemplos de Austin y Searle porque te salís de eso y se te va todo a la lona. Y así tres-cuatro clases. Y después te toman en el parcial un texto del diario Olé que tenés que hacer lo que Searle no le dio el cuero.
Y todas las consignas del parcial que se pueden tomar para un lado o para el otro pero si no las tomás para el lado que las tomaría la profesora está todo mal. Y el parcial que no lo hace la profesora y que lo hace otro según lo que él dio y ésta que ni entiende que qué hay que hacer porque no lo hizo ella el parcial, pero lo corrige ella y entonces te pone mal porque contestaste lo que preguntaba y te dice que tenías que hacer otra cosa, no la que el parcial decía que hicieras.
Y el primer parcial te estudiaste la bibliografía obligatoria y te tomaron la bibliografía ampliatoria (que la enuncian así. “ampliatoria”, no complementaria que no es lo mismo) y entonces decís que para este parcial me voy a estudiar lo que vimos, sea obligatorio o ampliatorio (que es complementario en todo caso aunque le pongan ampliatorio, que los parió, y en realidad es obligatorio y lo que dice obligatorio no es ni ampliatorio porque no te lo toman) y te toman un texto del Diario Olé, que lo único que vimos son ejemplos de manual y te hacían señalar cada cosa en un ejemplo distinto (ejemplo de manual), todo por separado y en el parcial tenés que ver todo junto.
Y este Grice que te habla del significado literal y el natural y te estuviste todo el parcial tratando de descifrar el significado literal, convencional, porque no entendías nada porque no sabés fóbal y esas cosas y después te tenés que poner a implicar el significado natural encima ¿Qué querés que te implique, si no entiendo ni el significado de las palabras, jerga futbolera de mierda? Y tenés que acto de habla indirecto y si no sabés qué mierda y qué-sé-yo si diario Olé no leés y no hay quien te saque del agujero. ¡Y siempre diario Olé! ¡Siempre! ¿Qué, no leen otra cosa? Y tenés que hacer cosas que ni el propio Searle que te estudia sólo el directivo y los otros arreglátelas como puedas.
Entonces no llegaste a ver en las clases más que el tp4, y el tp5porlamitad. Te dicen que te van a tomar también el tp6 y que te la arregles como puedas porque a mí se me terminaron las clases porque me entretuve explicando el afamado manual “Lingüística para idiotas”, que se consigue en la librería vecina y “¡¡¡Searle no tiene en cuenta el acto poerlocutivoooooooooooo!!!”. Después en el parcial no te toman el tp6 que te pasaste todo el fin-de-semana tratando de desentrañarlo porque ni ellos se entienden. Entonces le decís “¿Por qué dijeron que tomaban el tp6 y no lo tomaron y me pasé todo-el-fin-de-semana, etc.?” Y te contestan: “Eso te sirve para el final” y eso en realidad ni está en las unidades ni en la bibliografía del final. Este último acto de habla, “Eso te sirve para el final”, tiene como efecto perlocutivo la cachetada en seco, sin que medie explicación alguna. Es la única respuesta que se puede dar ante semejante falta de respeto y tomada por pelotudo. Pero te aguantás la calentura porque todos sabemos (es un supuesto cognitivo de conocimiento de mundo) que el profesor puede hacer lo que se le canta el culo y te la tenés que comer sin abrir la boca porque si abrís la boca no te aprueban nunca más ¡Pedazo de forros! ¡Fetos mal abortados!
¿Alguna vez algún profesor va a reconocer un error o va a asumir una responsabilidad sin echarle el fardo siempre al alumno? El que esté libre de culpa que chupe la primera pija.
martes, 24 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
Consigna de escritura (por Gladyc)
CONSIGNA DE ESCRITURA. Escribí tu propia crítica de cine. Para que te resulte más fácil, te proponemos dos introducciones para que elijas la que más te gusta y la continúes. Recordá que después de la introducción sigue el nudo y después el desenlace. A la introducción se le dice también exordio o prooímion y le puede seguir también la narratio o diéguesis, después la confirmatio o apodeíxis y después la peroratio o epílogos. Hacelo como más te guste. Puede ser un discurso deliberativo, forense o epidíctico. Acordate de usar tópoi koínoi, que siempre quedan lindos, y también muchos entimemas, que te la mandan a guardar más que los silogismos. ¡Ojo! No te zarpes con los exempla. Que te entretengas.
Introducciones:
Opción A.
800 balas (Alex de la Iglesia, 2002)
Hoy vamos a esbozar una crítica de la película española 800 balas. Antes que nada, hay que aclarar que esta película no es, como algunos creen, “ochocientos balas”, sino por el contrario, para felicidad de los conservadores, “ochocientas balas”. Este hecho fortuito repercute severamente en la calidad de la película pues, como dice un mi amigo, es mejor bala en mano que pistola torcida. Pero esta vez no vamos a referirnos a los desórdenes mentales de este mi amigo, sino que hablaremos de la película del tipo de El día de la bestia y La Comunidad. Está claro, por otro lado, que yo prefiero mil veces balas antes que balas. Usted, belicoso lector, debe tener también sus preferencias, no se haga el santo.….
Opción B
Corazón Salvaje (David Lynch, 1990)
Empiezo, como siempre, aclarando cosas. Fundamental: no hay que confundir Corazón Salvaje con Corazón Valiente. La segunda es en la que está Mel Gipson y no la vi. La primera es la de Lynch y desde ahora me referiré así: Wild At Heart (David Lynch, 1990) ¿Queda Claro? No quiero que se confundan. Para eso está mamita acá para sacarles las dudas a bofetadas y aclararles el camino a socorrones. No me confundan tampoco “socorrones” con “socarrones”, porque ya me tienen harta y les voy a dar tal patada en el culo que habrá que darles de comer lanzándoles sánguches con una honda (que en algunos lados se dice “gomera”) Sánguches también se puede decir sándwich o sangüich. Tengo que estar explicando todo para que no me malinterpreten ¿a ustedes les parece?
….
Aclaración: al que se le olvida la captatio benevolentiae le bajamos un punto.
Ahora se me ponen a escribir, que les dimos dos opciones porque somos copados.
¡Que si queda claro, dije!
Introducciones:
Opción A.
800 balas (Alex de la Iglesia, 2002)
Hoy vamos a esbozar una crítica de la película española 800 balas. Antes que nada, hay que aclarar que esta película no es, como algunos creen, “ochocientos balas”, sino por el contrario, para felicidad de los conservadores, “ochocientas balas”. Este hecho fortuito repercute severamente en la calidad de la película pues, como dice un mi amigo, es mejor bala en mano que pistola torcida. Pero esta vez no vamos a referirnos a los desórdenes mentales de este mi amigo, sino que hablaremos de la película del tipo de El día de la bestia y La Comunidad. Está claro, por otro lado, que yo prefiero mil veces balas antes que balas. Usted, belicoso lector, debe tener también sus preferencias, no se haga el santo.….
Opción B
Corazón Salvaje (David Lynch, 1990)
Empiezo, como siempre, aclarando cosas. Fundamental: no hay que confundir Corazón Salvaje con Corazón Valiente. La segunda es en la que está Mel Gipson y no la vi. La primera es la de Lynch y desde ahora me referiré así: Wild At Heart (David Lynch, 1990) ¿Queda Claro? No quiero que se confundan. Para eso está mamita acá para sacarles las dudas a bofetadas y aclararles el camino a socorrones. No me confundan tampoco “socorrones” con “socarrones”, porque ya me tienen harta y les voy a dar tal patada en el culo que habrá que darles de comer lanzándoles sánguches con una honda (que en algunos lados se dice “gomera”) Sánguches también se puede decir sándwich o sangüich. Tengo que estar explicando todo para que no me malinterpreten ¿a ustedes les parece?
….
Aclaración: al que se le olvida la captatio benevolentiae le bajamos un punto.
Ahora se me ponen a escribir, que les dimos dos opciones porque somos copados.
¡Que si queda claro, dije!
martes, 3 de noviembre de 2009
Nota Al pie. Por Atilio.
Hace un tiempo quise escribir una nota en la que comparaba x-files con House MD y quedó sólo en una anotación. Cuando volví a lo anotado, ya me resultaba indescifrable. Sin embargo, recientemente Gladyc, siempre preocupada por la función de la crítica y el futuro de las ballenas, me acercó un texto sobre crítica de cine en el que, al pasar, se realizaba el siguiente comentario: “Sigo considerando cierto episodio de Los expedientes X –acerca del descubrimiento de cadáveres alienígenas en un laboratorio experimental abandonado- como la más grande e interesante contribución de la cultura popular a la reflexión artística e intelectual sobre el Holocausto” (1)
Lejos de llegar a dilucidar lo que quise anotar en aquel viejo palimpsesto sobre x-files y House MD, se me presentó (atosigado por los incansables latigazos de Gladyc) una duda visceral: ¿En qué carajo estaba pensando cuando leí El Técnico de Sonido de Marcel Beyer que no se me pasó por la cabeza x-files? Lejos de carcomerme los sesos con esta pregunta, seguí inquiriéndome: ¿Qué carajo tienen que ver x-files con House MD? Y, cual Bernhard Schlink, no pude parar de hacerme preguntas: ¿Y qué carajo pasa con Lost, por ejemplo? ¿Y con Twin Peaks? ¿Qué incidencia tienen en nuestra vida las suposiciones que estas series presentan? ¿Qué carajo me importa a mí todo esto? ¿En qué me involucra? ¿Qué extraña obsesión tengo con la palabra “carajo”? ¿Por qué carajo me hago todas estas preguntas cuando debería estar estudiando para rendir los interminables parciales del interminable segundo cuatrimestre? ¿Por qué justo cuando quiero escribir esto deja de andar la tecla “i” de mi teclado que ya se retobaba al querer tipear la “e”? ¿Qué tene que ver esto últmo con conspraciones gubernamentales tales, con extraterrestres y con expermentos hitlerianos?
La mayoría de estas preguntas no pueden ser resueltas por mi escaso entendimiento. Sin embargo, voy a hacer un esfuerzo, no voy a dejar de ntentarlo porque lo mprtante es ntentar y lo últmo que se perde es la esperanza del jarrón de Pandora y zaraza. Ahí va: En x-files, el horror tiene una dimensión universal. La humanidad toda es víctima de sangrientos experimentos secretos llevados a cabo por gobiernos norteamericanos secretos y extraterrestres hitlerianos secretos. Conspiraciones burocráticas kafkianas embarazan gente con genes extraterrestres, insertan líquidos putrefactos en prisioneros de guerra pa ver qué pasa y salvarse a sí mismos del inminente fin del mundo que, como bien saben los mayas y la Agus, acaecerá en 2012. Twin Peaks, en cambio, es una trascendente visión del bien y el mal radicales, arraigados en la naturaleza que circunda con la civilización, como en la columna de Manuel Vicent “Conciencia” del 29/11/1992 (2), en la que, puesto que “la humanidad es una gravísima enfermedad del planeta”, es necesario un “virus heroico” que se enfrente “él solo contra toda la raza humana”.
(me cansé, esto de que este teclado no me acepta la “i” y se pone difícil con la “e” me tiene harto. No quiero escribir más pero ahí viene Gladyc y me aplica su severa disciplina a cintazo liso y llano y no me queda otra que escribir. Sigue así) En Lost, en cambio, los hechos que ocurren se circunscriben a un lugar determinado (isla) y fundamentalmente a un número determinado de personas (los protagonistas que van sobreviviendo a las sucesivas matanzas pertrechadas por los sangrientos guionistas en vistas a la captura cívica de la audiencia). El interés de Lost es más del orden de lo narrativo. En House MD, finalmente, la paranoia es de un orden muy distinto a la de x-files. Nos contagiamos las enfermedades de los casos de House y sabemos que los médicos son todos unos giles que diagnostican cualquier cosa y sólo un médico es capaz de diagnosticarte heroicamente la posta y curarte, pero ese médico es ficcional. No hay salida posible.
A la final, Gladyc tiene razón: la realidad es una ilusión, como la letra “i” de mi teclado.
(y así termino esta nota al pie, escrita en su totalidad a punta de pistola, cagado hasta las patas y con la certeza de estar hablando huevadas)
Nota de la ed.: Para mayor inteligibilidad (sobretodo de la palabra “inteligibilidad”) repusimos las letras “i” del texto (y en ocasiones la letra “e”) mediante el sistema de “Ctrl.+C” y “Ctrl.+V” (Copiar y Pegar, respectivamente). Por otro lado, es menester aclarar que las denuncias esgrimidas por el autor son absolutamente falsas ya que carecen de pruebas. Je!
Notas:
(1)Martin, Adrian. “El crítico ofendido. La crítica de cine como comentario social” en Senses of Cinema 2000. (trad.de Diego Brodersen en EA 114)
(2) Publicada en Vicent, M. (1993) A favor del placer. Cuaderno de bitácora para náufragos de hoy. pp. 11-12.
Lejos de llegar a dilucidar lo que quise anotar en aquel viejo palimpsesto sobre x-files y House MD, se me presentó (atosigado por los incansables latigazos de Gladyc) una duda visceral: ¿En qué carajo estaba pensando cuando leí El Técnico de Sonido de Marcel Beyer que no se me pasó por la cabeza x-files? Lejos de carcomerme los sesos con esta pregunta, seguí inquiriéndome: ¿Qué carajo tienen que ver x-files con House MD? Y, cual Bernhard Schlink, no pude parar de hacerme preguntas: ¿Y qué carajo pasa con Lost, por ejemplo? ¿Y con Twin Peaks? ¿Qué incidencia tienen en nuestra vida las suposiciones que estas series presentan? ¿Qué carajo me importa a mí todo esto? ¿En qué me involucra? ¿Qué extraña obsesión tengo con la palabra “carajo”? ¿Por qué carajo me hago todas estas preguntas cuando debería estar estudiando para rendir los interminables parciales del interminable segundo cuatrimestre? ¿Por qué justo cuando quiero escribir esto deja de andar la tecla “i” de mi teclado que ya se retobaba al querer tipear la “e”? ¿Qué tene que ver esto últmo con conspraciones gubernamentales tales, con extraterrestres y con expermentos hitlerianos?
La mayoría de estas preguntas no pueden ser resueltas por mi escaso entendimiento. Sin embargo, voy a hacer un esfuerzo, no voy a dejar de ntentarlo porque lo mprtante es ntentar y lo últmo que se perde es la esperanza del jarrón de Pandora y zaraza. Ahí va: En x-files, el horror tiene una dimensión universal. La humanidad toda es víctima de sangrientos experimentos secretos llevados a cabo por gobiernos norteamericanos secretos y extraterrestres hitlerianos secretos. Conspiraciones burocráticas kafkianas embarazan gente con genes extraterrestres, insertan líquidos putrefactos en prisioneros de guerra pa ver qué pasa y salvarse a sí mismos del inminente fin del mundo que, como bien saben los mayas y la Agus, acaecerá en 2012. Twin Peaks, en cambio, es una trascendente visión del bien y el mal radicales, arraigados en la naturaleza que circunda con la civilización, como en la columna de Manuel Vicent “Conciencia” del 29/11/1992 (2), en la que, puesto que “la humanidad es una gravísima enfermedad del planeta”, es necesario un “virus heroico” que se enfrente “él solo contra toda la raza humana”.
(me cansé, esto de que este teclado no me acepta la “i” y se pone difícil con la “e” me tiene harto. No quiero escribir más pero ahí viene Gladyc y me aplica su severa disciplina a cintazo liso y llano y no me queda otra que escribir. Sigue así) En Lost, en cambio, los hechos que ocurren se circunscriben a un lugar determinado (isla) y fundamentalmente a un número determinado de personas (los protagonistas que van sobreviviendo a las sucesivas matanzas pertrechadas por los sangrientos guionistas en vistas a la captura cívica de la audiencia). El interés de Lost es más del orden de lo narrativo. En House MD, finalmente, la paranoia es de un orden muy distinto a la de x-files. Nos contagiamos las enfermedades de los casos de House y sabemos que los médicos son todos unos giles que diagnostican cualquier cosa y sólo un médico es capaz de diagnosticarte heroicamente la posta y curarte, pero ese médico es ficcional. No hay salida posible.
A la final, Gladyc tiene razón: la realidad es una ilusión, como la letra “i” de mi teclado.
(y así termino esta nota al pie, escrita en su totalidad a punta de pistola, cagado hasta las patas y con la certeza de estar hablando huevadas)
Nota de la ed.: Para mayor inteligibilidad (sobretodo de la palabra “inteligibilidad”) repusimos las letras “i” del texto (y en ocasiones la letra “e”) mediante el sistema de “Ctrl.+C” y “Ctrl.+V” (Copiar y Pegar, respectivamente). Por otro lado, es menester aclarar que las denuncias esgrimidas por el autor son absolutamente falsas ya que carecen de pruebas. Je!
Notas:
(1)Martin, Adrian. “El crítico ofendido. La crítica de cine como comentario social” en Senses of Cinema 2000. (trad.de Diego Brodersen en EA 114)
(2) Publicada en Vicent, M. (1993) A favor del placer. Cuaderno de bitácora para náufragos de hoy. pp. 11-12.
PIRÁMIDE INVERTIDA. Por Gladyc.
0
Al último Festifreak le vi dos películas. Una, un documental llano sobre una banda de punk queer con un subtítulo de mierda. Otra, un capítulo de un programa de televisión de Canal 7.
1
Un capítulo del ciclo “200 años” o del ciclo “teleteatro” (no sé, porque los programadores de Canal 7 son unos pelotudos) de Canal 7 se llamó “¿Cuántos años vas a tener?” y fue dirigido por Federico León (teatro) y Martín Rejtman (cine).
2
Recientemente se estrenó en el Bafisi y en el Festifreak este capítulo del programa de Canal 7 con el nombre de Entrenamiento elemental para actores.
3
Este Rejtman (with León) es un hijo de puta. Te muestra esas clases de teatro desde dentro, te muestra la didáctica de nuestros días, en la que el profesor tiende siempre a enseñarte no actuación, no lengua y literatura, no didáctica de la lengua y la literatura, sino a vivir.
4
Y vivir y actuar es lo mismo. La literatura y la vida son lo mismo, como muestra Rejtman en sus cuentos. O eso parece, porque la literatura (de Rejtman) se hace que es lo mismo que la vida. Pero para mí que no.
5
Y el chiste es ese.
6
El problema de la didáctica es complejo y promiscuo y plagado de anatemas, ofrendas a los dioses ctónicos y guiones conjeturales. “Entrenamiento….” explora la relación de un maestro de actuación y el grupo de alumnos conformado por pibes de 9 a 11 años, por un lado, y los padres de los chicos, por otro, hinchapelotas por naturaleza, como todo padre.
7
Los chicos son como los animales. Si no me creen, presten atención a las viejas que les hablan a los chicos como lo hacen a un perrito. A mí de chico me decían “¡Camine pa Cucha!. Claro, Cucha le dicen a la localidad de Cucha-Cucha del Partido de Chacabuco de donde soy oriundo. “¿Dónde está el nene?” “Acá tá” Acastá. Pavlov quería a su perro como a un hijo.
8
Pero la didáctica es otro tema. Somos enanos adultos los chicos y somos animales. Y, efectivamente, somos animales, aunque Joaquín me diga que no.
9
Fabián Arenillas es el maestro protagonista de “Entrenamiento…”. Trabajó también en Encarnación y en Los guantes Mágicos y en tele en los Pells y en Ciega a citas. Gran actor.
10
Rejtman es (aún en televisión, aún con actores de teatro) cine puro, como sus cuentos son literatura pura aunque se les ha intentado adjudicar siempre cierta transparencia respecto al cine (“el nuevo cine argentino primero fue un libro: este”) y respecto a la realidad (“una deriva por el mundo de los 90, la década que no nos deja de hablar”, dicen por ahí, la misma década que Bety Sarlo en un claro exceso heurístico ha intentado explicar (interpretar)). Las películas ( y la literatura) de Rejtman siguen sin dejarse definir del todo, (re)crean un universo, un mundo propio. Es, como corresponde, puro artificio (a algunos se nos antoja humorístico).
Al último Festifreak le vi dos películas. Una, un documental llano sobre una banda de punk queer con un subtítulo de mierda. Otra, un capítulo de un programa de televisión de Canal 7.
1
Un capítulo del ciclo “200 años” o del ciclo “teleteatro” (no sé, porque los programadores de Canal 7 son unos pelotudos) de Canal 7 se llamó “¿Cuántos años vas a tener?” y fue dirigido por Federico León (teatro) y Martín Rejtman (cine).
2
Recientemente se estrenó en el Bafisi y en el Festifreak este capítulo del programa de Canal 7 con el nombre de Entrenamiento elemental para actores.
3
Este Rejtman (with León) es un hijo de puta. Te muestra esas clases de teatro desde dentro, te muestra la didáctica de nuestros días, en la que el profesor tiende siempre a enseñarte no actuación, no lengua y literatura, no didáctica de la lengua y la literatura, sino a vivir.
4
Y vivir y actuar es lo mismo. La literatura y la vida son lo mismo, como muestra Rejtman en sus cuentos. O eso parece, porque la literatura (de Rejtman) se hace que es lo mismo que la vida. Pero para mí que no.
5
Y el chiste es ese.
6
El problema de la didáctica es complejo y promiscuo y plagado de anatemas, ofrendas a los dioses ctónicos y guiones conjeturales. “Entrenamiento….” explora la relación de un maestro de actuación y el grupo de alumnos conformado por pibes de 9 a 11 años, por un lado, y los padres de los chicos, por otro, hinchapelotas por naturaleza, como todo padre.
7
Los chicos son como los animales. Si no me creen, presten atención a las viejas que les hablan a los chicos como lo hacen a un perrito. A mí de chico me decían “¡Camine pa Cucha!. Claro, Cucha le dicen a la localidad de Cucha-Cucha del Partido de Chacabuco de donde soy oriundo. “¿Dónde está el nene?” “Acá tá” Acastá. Pavlov quería a su perro como a un hijo.
8
Pero la didáctica es otro tema. Somos enanos adultos los chicos y somos animales. Y, efectivamente, somos animales, aunque Joaquín me diga que no.
9
Fabián Arenillas es el maestro protagonista de “Entrenamiento…”. Trabajó también en Encarnación y en Los guantes Mágicos y en tele en los Pells y en Ciega a citas. Gran actor.
10
Rejtman es (aún en televisión, aún con actores de teatro) cine puro, como sus cuentos son literatura pura aunque se les ha intentado adjudicar siempre cierta transparencia respecto al cine (“el nuevo cine argentino primero fue un libro: este”) y respecto a la realidad (“una deriva por el mundo de los 90, la década que no nos deja de hablar”, dicen por ahí, la misma década que Bety Sarlo en un claro exceso heurístico ha intentado explicar (interpretar)). Las películas ( y la literatura) de Rejtman siguen sin dejarse definir del todo, (re)crean un universo, un mundo propio. Es, como corresponde, puro artificio (a algunos se nos antoja humorístico).
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